




Cochabamba - Bolivia - Opinión, 02-Jul-2010
La sequía que desde hace tres meses padece la región sureña del Chaco afecta a 41.800 familias y ya ha generado pérdidas por más de 175 millones de bolivianos, equivalente a 25 millones de dólares, dijeron hoy a Efe fuentes del sector agrícola y del Gobierno.
El presidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas, Demetrio Pérez, explicó que las pérdidas se concentran en el sector del trigo, el girasol y, en menor medida, de la soja.
Según sus cálculos, el cultivo de girasol es el más perjudicado, con 30.000 hectáreas perdidas y 65.000 afectadas, lo que tendrá un gran impacto en la exportación de aceite, actividad a la que se destina el 95% de la producción.
De trigo, serían 6.000 las hectáreas perdidas, y estarían afectadas más de 15.000.
Además, la siembra de soja, prevista para esta época, se vio retardada por la falta de humedad y en caso de que no llueva en los próximos días, se vería paralizada por completo.
"Esperaremos hasta finales de este mes para ver cuál será el límite de este efecto de la sequía. Allí se van a ver las últimas evaluaciones y cuál será el panorama, porque, de continuar esto, habrá muchas hectáreas comprometidas que se podrían perder", apuntó.
También se han visto perjudicados los cultivos de maní (cacahuete), patata y tomate, además del ganado bovino de la zona.
Según los cálculos de algunas asociaciones de ganaderos de la zona, en estos tres meses de sequía ya han muerto más de 300 reses, y se estima que más de 6.000 están afectadas por la falta de agua.
El viceministro de Desarrollo Rural, Víctor Hugo Vázquez, explicó que el Gobierno ya empezó a trabajar para entregar alimentos, agua y combustible a las 41.800 familias damnificadas.
"La situación es muy delicada, por lo que tenemos que trabajar conjuntamente con municipios para hacerle frente", señaló, y recordó que la semana pasada ya se declaró la emergencia en 16 municipios del país por los efectos de la sequía.
El miércoles, el presidente Evo Morales entregó seis perforadoras de agua, adquiridas con un crédito de seis millones de dólares de la Corporación Andina de Fomento (CAF), para tratar de paliar las consecuencias de la sequía, y se prevé que en el próximo mes y medio lleguen media docena más.