





El cabildo del viernes 15 de diciembre, realizado en el oriente de Bolivia, muestra que el país está atravesando por un momento políticamente difícil en el cual la élite regional presiona al gobierno de Evo Morales enseñando su poder y defendiendo una peculiar "autonomía" que consiste, sobre todo, en que un puñado de empresarios tomen las riendas de la región y sus recursos.