
Voz Democrática
Lunes, 31 Mayo, 2010
Bases para Construir un Nuevo Estado Boliviano
La construcción del nuevo estado autonómico será resultado directo del éxito (o si fracasa, del fracaso) de la autonomía ciudadana, fruto de las acciones de ciudadanos concientes del poder individual que posee cada uno como arquitecto de su propia realidad, como dueño y líder de su propio destino. Asumir esta obligación con respeto, responsabilidad, ética y amor marcará la diferencia entre la fragmentación, la violencia y un futuro de aún más crisis, dolor y muerte para todo el pueblo boliviano, por un lado, o por otro, de la construcción de municipios y departamentos prósperos en las cuales reinan la justicia, la paz y el bienestar individual y colectivo.
Autonomía: Hoy es más conocido y debatido en Bolivia la definición política de autonomía, la cual ya es entendida por el ciudadano común como la potestad que tienen municipios, provincias regiones u otras entidades para regirse mediante normas y órganos de gobierno propios.
Menos debatido, y menos asumido por actores políticos y ciudadanos en general es la definición profunda de autonomía aplicada en otros campos del saber y convivir humano como son la religión, la filosofía, la psicología y la biología, donde la autonomía consiste en la capacidad para darse normas a uno mismo sin influencia de presiones externas o internas, base esencial del autopoeisis o de la organización autónoma, espontánea y auto-dirigida.
En castellano sencillo, la capacidad de depender de uno mismo, que es igual que decir, el no depender de nadie, ser dueño y responsable por el pensamiento, los discursos y las acciones propias y las consecuencias de estas en el mundo físico y meta-físico.
En efecto, la palabra "autonomía" es similar al concepto de "self-reliance," término anglosajón que constituye una de las semillas conceptuales de la filosofía política enraizadas en la constitución y en el carácter del pueblo estadounidense como la virtud o capacidad del individuo de confiar en sus propias capacidades y para administrar sus propios asuntos, es decir, independencia, libertad y autonomía individual.
La construcción de un nuevo estado boliviano, no solamente en el sentido político y social, sino en el sentido mas profundo -- un nuevo estado de ser, una nueva forma de concebir, pensar, dialogar, de vivir, de convivir y de permitir vivir -- comienza con un proceso profundo de reflexión sobre estos conceptos y las realidades que se generan a partir de su correcta aplicación.
Para aquellos ciudadanos amantes de la libertad, de la democracia y de la convivencia con respeto y en paz, independencia, libertad y autonomía no pueden seguir siendo simples palabras usadas por distintos políticos para ganar credibilidad de corto plazo mientras piensan y actúan de manera contraria a la esencia de estos conceptos. Mucho menos si los ciudadanos son los líderes democráticamente electos de toda una nación.
Si los políticos en función de gobierno realmente desean aportar a la construcción de un estado nacional autonómico, deben entonces entender y aplicar en sus propias vidas y en su esencia misma la vivencia autonómica y el respeto pleno por la libertad, la independencia y el accionar autonómico no solamente de los gobernadores, alcaldes y demás políticos del país, por mas que no estén del todo alineados con el oficialismo.
Por la conocida ideología socialista radical, antidemocrática y anti-autonómica, es claro que el presidente Morales no apoya en su corazón a la autonomía, por lo cual no sorprende el doble discurso confuso e hipócrita del día de ayer.
Pero el Sr. Morales, era, es y seguirá siendo solamente uno de más de 10 millones de ciudadanos. Será Presidente hoy, pero antes que nada, es un ciudadano boliviano más. Durante mucho tiempo se le ha dado demasiada importancia a la figura de un solo ciudadano, cuando hay otros 10 millones de ciudadanos que pueden, desean, y en efecto ejercen a diario la autonomía mediante las muchas decisiones y acciones individuales que toman cada día para construir sus propias realidades.
En resumen: La autonomía no le pertenece al gobierno, ni por definición, es controlada por el gobierno. La autonomía, la independencia, la libertad, son posesiones únicas del individuo que decide asumir o no su libertad personal, de manera ética, pacífica y responsable (o de manera corrupta, violenta e irresponsable), para aportar a la construcción de la realidad en la que desea vivir. La construcción del nuevo estado autonómico no es ni será, por lo tanto, decisión o fruto de la acción o inacción, de los discursos, insultos, o amenazas del Sr. Morales o del gobierno MAS. Ni siquiera será obra de los gobernadores, las asambleas y menos de la "oposición" fragmentada.
La autonomía, en su esencia, no es política sino es individual. Por este motivo, desde BoliviaDemocrática proponemos que la esencia misma de la libertad, del bienestar y de la prosperidad de Bolivia reside no en la autonomía departamental o municipal sino en el individuo, en el ciudadano boliviano.
Por este motivo, la construcción del nuevo estado autonómico será resultado directo del éxito (o si fracasa, del fracaso) de la autonomía ciudadana, fruto de las acciones de docenas, miles, cientos de miles y en última instancia, millones de ciudadanos concientes del poder individual que posee cada uno como arquitecto de su propia realidad, como dueño y líder de su propio destino. Asumir esta obligación con respeto, responsabilidad, ética y amor marcará la diferencia entre la fragmentación, la violencia y un futuro de aún más crisis, dolor y muerte para todo el pueblo boliviano, por un lado, o por otro, de la construcción de municipios y departamentos prósperos en las cuales reinan la justicia, la paz y el bienestar individual y colectivo.
Los Editores, Bolivia Democrática
Lunes, 31 de Mayo, 2010