
El Senado se abre al diálogo, pero Mendoza afirma que no habrá cambios
¿Una burla en puertas?
Con motivo de una declaración de un grupo de disidentes del MAS, entre ellos el ex dirigente minero Filemón Escóbar, respecto del peligro del proyecto de Ley contra el racismo para la libre expresión, el Senador oficialista Adolfo Mendoza, manifestó, según una nota publicada el día de ayer en la edición electrónica de "El Diario", que las declaraciones de Escóbar son políticas, y que la Ley contra el racismo se aprobaría sin modificaciones en los próximos días.
Queremos manifestar nuestra más profunda contrariedad frente a las declaraciones de Mendoza, pues según tenemos entendido por noticias de "Los Tiempos", una comisión del Senado ha instalado el pasado martes una mesa de trabajo con instituciones defensoras de los derechos humanos y personalidades académicas, para tratar el tema en cuestión.
De la misma manera, de acuerdo al Presidente de la Cámara de Senadores, Eduardo Maldonado (MAS), el día de hoy se va a instalar otra mesa de trabajo con representantes de las organizaciones sociales y de prensa, con el objetivo de intercambiar percepciones generales sobre el Proyecto de Ley.
"Se ha invitado a la Central Obrera Boliviana, confederaciones de trabajadores en Salud y en Educación, Confederación de Campesinos de Bolivia, Confederación de Mujeres Bartolina Sisa, Consejo Nacional de Ayllus y Markas de Qollasuyu, Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente y principales entidades que aglutinan a los trabajadores de la prensa a nivel nacional", apuntó Maldonado..
Entonces, no logramos entender a qué vienen las declaraciones del senador Mendoza, pues si las mesas de trabajo no tendrán como fruto la modificación del proyecto de Ley en cuestión, querría decir que este esfuerzo no se trata más que de una burla hacia las organizaciones de la sociedad civil.
La otra opción (poco creíble) es que Adolfo Mendoza no tenga la más mínima idea de lo que se está haciendo en su Cámara.
No sería nada extraño que el oficialismo sólo esté distrayendo la atención de los grupos ciudadanos, pero que mantenga su decisión de aprobar el proyecto sin modificaciones. Un antecedente de este tipo de comportamiento lo tenemos cuando en ocasión de unas negociaciones para la aprobación del texto constitucional, el oficialismo dejó plantados a los representantes de la oposición, esperando en las oficinas de la vicepresidencia, mientras que un cerco de activistas del MAS presionaba al Congreso.
De tratarse de una maniobra de este tipo, sería más que evidente la falta de respeto de los legisladores oficialistas ante las organizaciones de la sociedad civil y ante la opinión pública toda, y sería, desde luego, un comportamiento absolutamente reprochable.
Los Editores, Bolivia Democrática
Jueves, 30 de septiembre, 2010